Descubrimiento del arsénico en los cabellos de Napoleón reabre enigma sobre su muerte

Estrasburgo, Francia
2 de junio de 2005

La hipótesis de la muerte por ingesta constante de arsénico en el cuerpo del otrora caudillo francés Napoleón Bonaparte cobra nuevamente vigencia cuando un equipo de la Asociación Internacional de Toxicólogos Forenses, dirigidos por Pascal Kintz, confirman una vez más la presencia de este elemento químico en los cabellos del personaje histórico, que gobernó Francia como consúl de 1799 a 1804 y como emperador de 1804 a 1815.

Los estudios sobre la veracidad de la presencia de arsénico, que en el tiempo de Napoleón era utilizado como raticida, serán mostrados ante la Sociedad Napoleónica Internacional, cuyo representante afirmó que si el veneno era proporcionado en dosis fuertes, la vida del individuo sería corta.

La hipótesis del envenenamiento

El origen de esta teoría surgió en 1955, de la mano de las investigaciones del sueco Sten Forshufvud, quién se dedicaba probar los envenenamientos de víctimas a partir de sus cabellos. Para ello se valió de las crónicas del fiel ayudante de Napoleón, Louis Marchand, las cuales describían con detalle los padecimientos de salud en los últimos años del caudillo francés, recolectando pruebas de un posible asesinato a manos de los ingleses a través de uno de los propios bonapartistas a partir de sus patrones de comportamiento, Charles-Tristan de Montholon.

Sobre este último personaje, él era el responsable de los vinos de Napoleón en el destierro de Santa Elena y a quien Forshufvud y otros toxicólogos le atribuyen la sospecha de introducir el arsénico en el vino, lo que habría desatado la muerte por cancér del caudillo, ocurrida en 1821, y atribuida por los médicos ingleses.

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