Dos sicarios confiesan el asesinato de 17 de los estudiantes desaparecidos en Guerrero

6 de octubre de 2014

Dos sicarios pertenecientes al grupo criminal de Guerreros Unidos confesaron haber asesinado, en colaboración con policías municipales, a 17 de los 43 estudiantes desaparecidos desde el pasado 26 de septiembre tras una ola de violencia en Iguala de la Independencia, estado de Guerrero.

La noche del domingo, el fiscal general del estado, Iñaky Blanco Cabrera, dio a conocer la confesión, que, de acuerdo a El País, "ha sacudido como un relámpago el país y sacado a la luz una verdad tenebrosa: el poder casi ilimitado y maligno que en algunas zonas ejerce el crimen organizado". De acuerdo al relato de los criminales, Francisco Salgado, director de seguridad pública de Iguala, dio la orden de encontrar a los jóvenes estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, mientras que Francisco Salgado alias "El Chuky" dio la orden de asesinarlos.

No obstante, a pesar de las declaraciones, aún existen interrogantes: "no aclara el paradero del resto de estudiantes ni explica por qué en el lugar de las ejecuciones yacían 28 cadáveres calcinados y no 17". Empero, la Procuraduría General de Justicia del Estado de Guerrero aún espera la identificación genética de los cuerpos, que podría tardar dos semanas, para proceder.

Los estudiantes fueron atacados y arrestados por la policía; posteriormente fueron entregados al crimen organizado para su asesinato. Su delito: desafiar al narco. Tenían entre 18 y 23 años.

De acuerdo a los testimonios y a la reconstrucción realizada por los investigadores, los estudiantes fueron seguidos en camionetas por sicarios, los agentes de policía dispararon indiscriminadamente contra los jóvenes, los criminales dieron su apoyo a la policía atacando el autobús, la Policía Municipal arrestó a los normalistas, en el patio de la comandancia los entregó al crimen organizado para su asesinato.

Finalmente, fueron tirados a unas fosas, e incendiados los cadáveres con ramas, troncos y gasolina. Tenían entre 18 y 23 años y algunos muestran víctimas de posible mutilación previa.

Tras los ataques, el alcalde de Iguala y el jefe de seguridad, se dieron a la fuga.

La confesión acaba con la teoría del Comité Estatal de Derechos Humanos de que los jóvenes pudieron huir y ocultarse en la montaña. El procurador Blanco señaló que se encontraron 28 cuerpos en las fosas halladas a las afueras de Iguala. De los cuerpos algunos están completos y otros fragmentados, "los cuales presentan signos de calcinación".

Los dos principales sospechosos, José Luis Abarca, alcalde Iguala y Felipe Flores, secretario de seguridad pública municipal, se dieron a la fuga con "pasmosa facilidad". "Vamos a tomar acciones radicales, asaltaremos si hace falta el Palacio del Gobernador. Y actuaremos junto a los padres", declaró un estudiante a El País.

Por su parte, este lunes, por medio de narcomensajes, miembros de Guerreros Unidos exigieron la liberación de 22 policías municipales arrestados por la masacre de Ayotzinapa y advirtieron que, de lo contrario, revelerán los nombres de los políticos que los respaldan:

Gobierno federal y estatal y a todos los que nos apoyaban, se les exige que liberen a los 22 policías que están detenidos. Les damos 24 horas para que los suelten [sic] si no atenganse [sic] a las consecuencias. Empezaremos a poner nombres de la gente que nos apoyaba del gobierno... ya empezó la guerra atte: GU [sic]".

— Guerreros Unidos

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