Japón anuncia el retiro de sus tropas de Iraq

20 de junio de 2006

El primer ministro japonés Jun'ichirō Koizumi anunció este martes (20) el retiro de los 600 soldados nipones de la Fuerza de Autodefensa Terrestre que se encuentran en Iraq. Las tropas del país asiático habían estado realizando trabajos como reparación de edificios y entrenamiento médico en la ciudad de Samawa, al sur del país, y sus alrededores, desde finales de 2003.

Koizumi declaró en rueda de prensa el lunes (19), que "las tropas de autodefensa se han dedicado a actividades humanitarias y su retiro será paulatino, en cooperación cercana con las tropas británicas y australianas y con el gobierno de los Estados Unidos". Después afirmó que la presencia nipona es "enormemente apreciada por el gobierno iraquí y su gente".

Según el Asahi Shimbun, el traspaso de la autoridad de seguridad al ejército iraquí en la zona, anunciado por el primer ministro Nuri Al Maliki el lunes, es la principal razón de la decisión adoptada por el gobierno de Tokio. El último contingente saldrá en agosto, mientras que la Fuerza de Autodefensa Aérea seguirá brindando apoyo logístico desde su base de Kuwait. El diario afirma que la presencia japonesa en Iraq crea un promedio de 900 empleos.

La presencia de Japón en Iraq fue bastante impopular en el país, pues muchos la consideraban una violación del artículo 9 de la Constitución de 1947, que consagra la renuncia de Japón a la guerra. Sin embargo, una ley de 1992 permite a las Fuerzas de Autodefensa niponas participar en misiones humanitarias y de la ONU. Otra ley, de 2003, dio vía libre para que dichas Fuerzas accedieran a zonas de Iraq en las que no se presentaran combates.

Algunas organizaciones no gubernamentales pidieron a Japón seguir realizando sus actividades humanitarias en Iraq. Shigeru Suganami, de la Association of Medical Doctors of Asia International, afirmó que "en los países islámicos, la gente toma muy en cuenta los mensajes implícitos en las acciones de una persona. [Enviar tropas] no fue la mejor elección cuando se considera el mensaje recibido, aunque fue mejor que no hacer nada". Sunagami añadió que Japón debe dejar claro que no está abandonando a los iraquíes y que la decisión de mandar soldados fue por humanitarismo y no por razones políticas. Además sugirió que, como Japón ha sido el único país del mundo atacado por armas nucleares, debería emprender la construcción de un hospital para atender niños con leucemia y algunos tipos de cáncer causados por el uso de uranio empobrecido por parte de las tropas estadounidenses.


Fuentes