Mujeres negras denuncian a OEA aumento de violencia en su contra

1 de octubre de 2016

Las mujeres negras que fueron víctimas de varios tipos de violencia eligieron la Organización de los Estados Americanos (OEA) para denunciar la creciente violencia en su contra. Los asesinatos de mujeres negras crecieron 54,2% entre 2002 y 2013, mientras que los asesinatos de mujeres blancas se redujeron un 9,3% durante el mismo período, según datos del dosier sobre la violencia sufrida por las mujeres negras en Brasil elaborado por las organizaciones Geledés y Criola.

Nilza Iraci, de Geledés, explica que “el dosier es resultado de un informe que presentamos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA para denunciar las violaciones y las violencias sufridas por las mujeres negras de Brasil”.

El documento detalla varios casos de violencia hacia la mujer, incluyendo la violencia obstétrica; asesinatos de lesbianas, transexuales y travestis; el racismo institucional y en el sistema de justicia; la intolerancia religiosa y el racismo en internet, además de las violaciones sufridas por las madres de jóvenes negros asesinados.

El reporte inicial –que reúne diversos datos y relatos– fue presentado ante la OEA el pasado abril, cuando también se remitieron recomendaciones a la entidad, como por ejemplo la de designar a un representante que viniera al país para verificar las denuncias y relatos que figuran en el dosier.

Según informó Iraci, la organización acogió la recomendación y designó como representante a Margarette Macaulay, relatora para los Derechos de los Afrodescendientes y Mujeres de la OEA, que ha venido a Brasil para dialogar con las mujeres mencionadas en el dosier y para conocer la realidad del país.

Ley Maria da Penha

“Al principio era todo una maravilla. Era una persona muy buena, que me trataba con mucho cariño y respeto. Hasta el día de la primera bofetada. Y después de la bofetada, me pegó con la culata de un revólver –dejándome una cicatriz en el rostro– y me sometió a humillaciones verbales, psicológicas, y físicas”. Fue así que como María Aparecida da Silva Souto, una pedagoga de 48 años de edad, describió la rutina de su primer matrimonio y las repetidas violencias que aguantó en silencio por mucho tiempo.

Más de veinte años más tarde, ella todavía se emociona al hablar del asunto, pero cree que las cosas han cambiado, especialmente debido a la Ley Maria da Penha (ley brasileña de protección a las mujeres). “Fue necesario que una mujer estuviera a punto de morir para que tuviéramos ese derecho a gritar y hablar”.

La Ley Maria da Penha ayudó a reducir la violencia contra las mujeres en general. Sin embargo, la violencia contra las mujeres negras no para de aumentar. El dosier señala que las mujeres negras representan el 64% de las víctimas de feminicidios en Brasil. Según el documento, pese a que exista en Brasil una ley específica sobre la violencia contra la mujer, además de políticas, programas y servicios dirigidos al enfrentamiento de ese tipo de violencia, “no existe ningún mecanismo para combatir el racismo, mitigar sus impacto en la producción de la violencia contra las mujeres negras, ni tampoco para hacer frente al racismo institucional que se manifiesta en esas acciones”.

“En 2015, Brasil aprobó la Ley 13.104 sobre feminicidios, que trata de los asesinatos de mujeres relacionados con las desigualdades de género en el país. Sin embargo, esas leyes y otros instrumentos relativos a la violencia contra las mujeres descuidan las iniquidades causadas por el racismo y la complejidad de la violencia que enfrentan las mujeres negras”, destaca el dosier.

“¿Qué hay detrás de esas cifras? ¿Cuál es la situación de las mujeres violadas, de las madres, de las personas transexuales, de las mujeres lesbianas, qué hay detrás de todo eso? Al responder a esas preguntas, el gobierno debe buscar medidas más eficaces. Estoy segura de que instaremos el gobierno a dar respuestas”, concluye Iraci.

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La versión original del artículo, o partes de él, han sido extraídas de Agência Brasil.

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